DESORDENAR LOS PASOS DE BAILE

Voy abstraída y desenraizada pensando en la frase de Marta Sanz que dice algo así como «me interesa más la mueca que el lenguaje que rodea a la mueca» resonando en esas palabras llego a mi parada, el bus se detiene, me encarno de nuevo y conecto los cables y algunos de los sentidos que advierten que ahí me bajo, escucho que alguien insiste en algo que parece me ha dicho ya varias veces, es una mujer mayor, con esa preocupación de las personas que cuidan de los otros y asumen esta tarea con gran responsabilidad:

-«niña, que pierdes el cinto del abrigo»

-«el cinto»

-«¡qué lo pierdes, qué lo pierdes!»

En el tercer anuncio de la posible desgracia oigo el recado y agradezco, pero no me da tiempo -ya estoy en la calle y la puerta cierra- a explicarle que estaba de ser, y que ha sido mucho el tiempo y la energía en perder los cinturones,
la soga,
el cordel,
la banda,
el ceñidor,
la orla,
el cordón,
la maroma,
el bramante,
la correa,
el fajín,
la canana,
el talabarte
la cincha
el cíngulo,
la petrina,
el tahalí
y que acaso ya solo me las ato al dedo con lazo de terciopelo, para no olvidar y repetir exclavitudes que amarren mis danzas. Mientras, yo voy desordenando mis pasos de baile.

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