QUEENS GUARD

Se precisan unos años para invadir el carril contrario de la cama.

Se inicia tímidamente flexionando la rodilla y dejando su ángulo de 45 grados en el campo quemado.

Más tarde extiendes el brazo haciendo recolecta de aire, como quien lleva un haz de trigo, pero sin grano. No habrá pan entonces.Pero tientas y apoyas la mano, fuerzas la pierna, e inclinas de forma oblicua tu cuerpo. Y ya está ya es tuyo, la cabeza – de manera innegociable- permanece en tu almohada.

No tiene nada que ver con el amor- construcción volátil- ni con la sombra de ningún conjunto vacío, no hubo un cuerpo donde no existiese un alma.

Es más una toma de posesión, un mandato regio, asumido tímidamente por parecer que anula a sus súbditos. Es una mezcla de poder que asusta al principio y sin embargo termina gritando con cuello gorguera:

–»¡qué le corten la cabeza!»

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